- 2 tarrinas de queso mascarpone
- 3 huevos
- 3 cucharas soperas de azúcar
- 1 paquete de bizcochos de soletilla
- Cacao en polvo
- Café
- 1 chorrito de licor (el adecuado es el amaretto, pero se puede usar el que más nos guste)
Por un lado, hacemos el café (más o menos fuerte según lo que nos guste o si van a comer también niños…) y lo dejamos enfriar
Por otro lado vamos preparando la mezcla. Separamos las yemas de los huevos de las claras. Batimos las yemas con las cucharadas de azúcar (siempre una cucharada sopera de azúcar por cada huevo que usemos). Cuando esté bien mezclado (se quedará una crema de color claro), añadimos poco a poco el mascarpone y lo removemos todo bien. Podemos mezclarlo con una cuchara o con la batidora, pero en el segundo caso, lo haremos durnte muy poco tiempo, para que el resultado no quede muy líquido.
Para terminar con la mezcla, batimos las claras a punto de nieve (sabremos cuando están a punto cuando volquemos el recipiente y la clara batida no caiga). Y el resultado obtenido lo vamos mezclando con la crema anterior, muy despacio y con la cuchara de dentro hacia afuera siempre, para que la clara no se deshaga. (Antes de empezar a batir la clara a punto de nieve, es conveniente añadirle una pizca de sal).
Ya tenemos la crema, ahora solo nos queda “emplatar”. Cogemos un recipiente alargado (puede ser una bandeja de aluminio de usar y tirar). En el café ya frío, agregamos un poco de azúcar y el chorrito de licor, y vamos mojando los bizcochos en él (no mucho para que no se nos deshagan luego ni poco para que no queden luego duro, con vuelta y vuelta es suficiente si los empapamos bien).
Ponemos una capa de bizcochos ya mojados en el recipiente y la cubrimos con una capa de crema que hemos hecho. Ponemos un segundo piso de bizcochos y otra capa de crema. Y sobre ésta, espolvoreamos de cacao hasta que quede una fina capa homogénea (más o menos gruesa también dependiendo de si nos gusta mucho el cacao o no).
Lo dejamos reposar en la nevera, mejor hasta el día siguiente y… ¡A Disfrutar! Es un postre muy sencillo de hacer y que gusta a casi todo el mundo.

















